La alegría de una persona en ayudar

Narración y vida de una enfermera día a día.

Enfermeras

Historia real

Ser enfermera, más que una profesión, es una vocación

Ana María Puello Contreras está convencida de que la vocación de servicio es la principal herramienta de una enfermera a la hora de atender a los pacientes.

Lo dice porque a veces encuentra a personas que más que una cura física necesitan una palabra de aliento, ser escuchadas o recibir una agradable compañía. En eso también consiste su trabajo, anota.

Mientras doblaba en sus manos un pedazo de gaza, recordaba que su sueño era ser médica, pero la falta de dinero le impidió estudiar esa carrera y optó por la Enfermería. A esta le ha dedicado 7 años de los 31 que tiene.

En ese recorrido, haber atendido a niños y adultos mayores es lo que más le ha agradado de su experiencia en las clínicas donde ha prestado sus servicios. No obstante, su amor por el servicio sumado al emprendimiento que la caracteriza la llevaron a ser hoy una enfermera a domicilio.

Cada mañana, cuando sale a eso de las 8:00 a. m. a atender a sus pacientes, luego de hacer una oración, porque para ella la dirección de Dios es muy importante, carga un botiquín que además de las herramientas propias de su trabajo llena con el amor y el carisma que la caracterizan.

"La Enfermería no solamente es inyectar. Me encargo de hacer electrocardiogramas y trato de sobrellevarlo de la mejor manera porque a las mujeres nos da mucha pena el hecho de quitarnos la ropa para que nos examinen. Además, hago procedimientos complementarios como toma de muestra", añade.

Lo más difícil de ser enfermera, señala, es tratar pacientes agresivos. Es ahí, dice, donde se ponen a prueba el profesionalismo y las ganas de seguir en esta profesión. "En estos días atendí a una niña especial que no se dejaba curar la herida de una operación que le hicieron. Me agarraba las manos y tuvo que agarrarla la mamá. Pero cuando le hablé con amor y le dije que se calmara que si le dolía no la tocaba más, se calmó y se dejó curar. Menos mal que no le dolió", recordó con una sonrisa.

Algunos secretos que tienen las enfermeras

1. "Muchos pacientes tienen incontinencia, y se supone que debo limpiarlos únicamente con un paño húmedo. Si uno de ellos ha sido amable y agradecido, voy a la unidad de terapia intensiva por toallitas húmedas tibias, que son mucho más suaves. Pero si un paciente se la ha pasado gritándome, lo limpio con el paño húmedo". Enfermera de Saint Petersburg, Florida.

2. "Jamás le diría a un paciente que fue un tonto por haber tardado una semana en acudir al hospital luego de presentar síntomas de apoplejía, aunque me encantaría hacerlo, sobre todo si su esposa se queja de que no hemos hecho nada por él". Enfermera con muchos años de experiencia, colaboradora del blog head-nurse

3. “Cuando me preguntas, ‘¿has hecho esto alguna vez?’ Siempre digo que sí. Aunque no lo haya hecho nunca” — Una enfermera de Nueva York

4. “Los médicos no te salvan, nosotros sí. Somos las que controlamos tus electrolitos, tus fluidos, tu fiebre. A menudo, somos las que decidimos si necesitas una sonda nasogástrica o una vía central para tu IV. Y somos las que gritamos y chillamos cuando algo sale mal.” — Una enfermera veterana de Texas

5. "Porque el ser enfermero no es limpiar traseros todo el día"

6. "La realidad es que los doctores dependen mucho del conocimiento y observaciones de los enfermeros para tomar decisiones sobre el cuidado de pacientes"

7. "Hay una gran cantidad de enfermeros hombres,no todos son homosexuales"

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Por: Carolina Serna Grajales